¿Sabías que los cereales de desayuno que comen tus hijos cada mañana no son tan adecuados ni sanos como probablemente piensas? La mayoría tienen un problema. Te descubrimos cuál.
Basta con visitar un supermercado y dar una vuelta por el pasillo donde se encuentran los cereales de desayuno, para percatarnos de la amplísima variedad de marcas y tipos que existen hoy en día. Para adultos, para dietas, contra el estreñimiento, para mujeres, para niños…
Lo cierto es que el mundo de los cereales de desayuno es probablemente uno de los más amplios y variados que existen, pero aunque en el mismo empaquetado o caja nos digan que nos encontramos ante unos cereales aparentemente saludables, por el hecho de ser ricos en fibra o bajos en grasa, la realidad es bien diferente: debemos fijarnos en el etiquetado nutricional para percatarnos de la increíble cantidad de azúcar que contienen.
Pero muy pocas personas se percatan en verdad de ello. Un ejemplo son los cereales de desayuno para niños. Si tienes hijos, es bastante probable que si abriera tu despensa me encontrara en su interior con cereales específicamente comprados para ellos: Golden Grahams, Smacks, Choco Krispies, Chocapic… Y uno de los peores: Frosties (sí, esos cereales que además de contener azúcar en exceso para más inri los rebozan en más azúcar).

El problema de los cereales de desayuno: su elevado contenido en azúcar
Pero hay un problema: la mayoría de los cereales de desayuno elaborados para niños son azucarados o saborizados con miel, jarabe de glucosa, de manera que aunque aparentemente son opciones “saludables” porque se elaboran a base de cereales, la realidad es bien distinta: su contenido en azúcar los convierten en una auténtica bomba muy poco adecuados para niños.
De hecho, ¿sabías que alrededor de la mitad de lo que encontramos en una caja de cereales es en realidad azúcar? Es más, en un tazón de cereales encontraremos 13 gramos de azúcar (la cantidad equivalente a dos sobres).
Todos los cereales infantiles de desayuno que encuentras en tu supermercado contienen una cantidad muy elevada de azúcar. ¿Y sabes qué le hace el azúcar tanto a ti como a tus hijos? Cada vez que consumen estos cereales su elevado contenido en hidratos de carbono en forma de azúcares provocan un pico en la hormona insulina, encargada de que la glucosa se convierta en grasa.

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