El objetivo de los padres es conseguir que sus hijos coman frutas y verduras sin luchar para conseguirlo. Para ello, existen diversos trucos que podemos utilizar, los más básicos son: el ejemplo de los padres, comer en familia, introducirlas en su día a día de forma rutinaria y que los vegetales no se enfrenten con otros alimentos en el mismo plato.
La tarea de introducir las frutas y verduras a los más pequeños puede facilitarse siguiendo los siguientes pasos:
- Todos a la mesa. En el momento de la comida, los padres son un modelo y un referente a seguir para sus hijos, por eso, es importante tener una alimentación variada con frutas y verduras, lo niños se acostumbraran a verlo y lo aceptaran con naturalidad. Otro dato importante es introducir las verduras en poca cantidad, el primer objetivo es conocer y probar todas las verduras en pequeñas cantidades para no aborrecerla.
- Adiós a los castigos. Hoy en día los psicólogos confirman que los castigos no funcionan como método a largo plazo. El papel de los padres se convierte en explicar a los niños las ventajas de comer verduras, introducirlos en pequeñas cantidades para evitar el rechazo, que los niños vean las verduras como parte de nuestro día a día, reforzar positivamente cuando el niño las pruebe y sobretodo aceptar que es normal que haya alimentos que no les gusten.
- Participación. Es necesario hacer de la comida un momento de encuentro y, en la medida de los posible, hacerles participes de todos los pasos, desde la compra, cocinar, hasta poner la mesa. El momento de la comida ha de ser un momento de disfrutar compartiendo con la familia. Y, por supuesto, teniendo un mínimo orden: comer juntos, esperar a que todos terminen... Y todos estos hábitos y rutinas, desde muy pequeñitos.

Anna María Jiménez Turégano
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